Hace tiempo que no escribo nada en el blog de esta magnitud. Por recordar un poco os
diré que después del último ciclo olímpico acabé muy cansado, tanto mental como
físicamente. Decidí tomarme un año sabático que empleé para comenzar mis estudios de
Fisioterapia en la UCLM. Pero claro, amigos, un año sirvió también para volver a coger
fuerzas para un nuevo reto que no fue otro que el de correr maratón y así fue como, en el
2013, empecé con esta bonita historia. Corrí tres maratones, incluido el de Londres
2014, poniéndome de nuevo la camiseta nacional. Todo un orgullo, sin duda. En este
periodo encontré a un par de guías fantásticos que me ayudaron a conseguir mis
objetivos: Anvi y David Magan, "El Coleta" para los amigos. Al mismo tiempo que me iba
haciendo a la distancia íbamos ganándole tiempo al crono en cada carrera y así fue como
corrí mi último maratón en Sevilla en 2:50, recortando 10 minutos a mi anterior marca. La
cosa pintaba muy bien, pues íbamos bajando tiempos con el objetivo de intentar estar en
Rio 2016 en la prueba de maratón para ciegos. Por desgracia, también sufrí las tan
temidas lesiones y además tuve que pasar por el quirófano para operarme por una hernia
inguinal.
Después del maratón Sevilla, me enteré de que no iba a haber prueba de maratón para
ciegos en Río 2016 y decidí bajar de distancia, de nuevo al 5000. Empecé compitiendo en
el Gran Prix de Grosetto, Italia, este pasado verano. Hice el cambio demasiado rápido y
casi sin preparación muscular y volví a lesionarme; los errores se pagan muy caros.
Desde entonces estoy recuperándome y trabajando muy duro para volver a conseguir un
cuerpo adecuado a la distancia de 5000: tengo que volver a muscularme y trabajar todas
las zonas débiles que me provocaron mi última lesión. Uno de los fallos fue querer correr
muy deprisa en pista sin estar preparado muscularmente y esto no debe repetirse.
Otra de mis preocupaciones desde que acabó el verano era encontrar guía para mi nuevo
objetivo. Intentando no perder la esperanza y con la ayuda siempre incansable de mi
amiga Yolanda, nos pusimos manos a la obra y lo que parecía imposible se ha hecho
realidad. Era realmente complicado conseguir a alguien que reuniese las condiciones
necesarias y tuviese un nivel atlético muy bueno para afrontar conmigo este nuevo reto.
La historia es bastante curiosa y bonita a la vez: una compañera de mi amiga Yolanda
había pertenecido de pequeña al Club Linze de Parla y tiene un hermano, Óscar, que es
un gran atleta, aunque se encuentra en Argentina. A pesar de ello desde allí se puso en
contacto con su amigo Víctor García. ¡Nada más y nada menos que el gran atleta de 3000
obstáculos! Le comentó que yo andaba buscando un guía para la prueba de 1500 y
5000 m. Al final un amigo de Víctor dijo que estaría encantado con este proyecto y que
quería conocerme. ¡No me lo podía creer!, por fin alguien dispuesto a ayudarme en esta
aventura. Así que cogí ruta para Madrid para conocer a esta gran persona. Se trata de
Brendan Medeiros, es de Boston y tiene nacionalidad estadounidense y europea. Seguro
que le veis por el CAR de Madrid haciendo de liebre a atletas del nivel de Higuero,
Alexandra Aguilar o Loli Checa. Pues bien, ahora me va a hacer de liebre y de guía al
mismo tiempo a mí. Él está tan ilusionado como yo y aunque va a ser muy difícil, creemos
en el proyecto y vamos a intentar hacer las marcas para estar en los JJPP de Río 2016.
A Víctor solo le conozco por sus resultados, pero si ya le admiraba por este motivo, ahora
imaginaos. A Óscar le estoy inmensamente agradecido por haberse ocupado, desde
Argentina, de ponerse en contacto con sus amigos para ayudarme a encontrar a mi nuevo
guía.
Va a ser un año muy duro y a la vez apasionante. No parto de cero, pues fondo he
ganado mucho con el maratón y aún sigo estando rápido. Confío en que Brendan me
saque todo lo que tengo y que nos respeten las lesiones. Aún tenemos tiempo para
conseguir las marcas mínimas para Río y un gran calendario para llegar a tope a esas
citas. A partir de ahora me acercaré al CAR en Madrid y el vendrá de vez en cuando a
Toledo. Si Dios quiere, ya empezamos la semana que viene a darle duro.
Las plazas para Rio todavía están en juego y nosotros queremos una. ¡Vamos a por ella!
Una carrera de sensaciones
viernes, 13 de noviembre de 2015
martes, 8 de abril de 2014
Virgin Money London Marathon 2014
Cinco días quedan para mi primer maratón internacional. Cinco días para plasmar el duro trabajo realizado junto a mis guías Anvi y David. Cinco días para volver a sentir lo que supone una competición internacional.
Hemos puesto mucha ilusión en la preparación de este maratón, han sido muchos los sacrificios que hemos hecho, muchos entrenamientos imposibles, con ciclogenesis incluidas, entrenamientos durísimos y con bastantes problemas añadidos, que aunque tratamos de evitar, siempre aparecen: virus, dolencias y otros menesteres que intentamos dejar atrás y que no aparezcan el día D a la hora H.
Para mis guías es su primera competición internacional. Están muy fuertes y creo que van a vivir una de las experiencias más bonitas de sus carreras deportivas. Por mi parte, daré todo lo que tengo y un poquito más. Cada día he ido asimilando todo el trabajo y ahora es el momento de plasmarlo en la carrera. Es mi segundo maratón y, poco a poco, voy haciéndome a la distancia. Aunque aún me queda mucho por mejorar, vamos en la línea correcta.
Pero el maratón es una prueba en la que además hay que tener suerte y que ese día las cosas te salgan. Todo el trabajo debe salir en un día y tiene que ser ese exactamente.
Vamos a Londres con la intención de disfrutar, de competir y de hacer una buena carrera. La lista de participantes no es muy larga pero si espectacular, me refiero a mi categoría. Tienen todos unas marcas tremendas y la mía es de las últimas, así pues se trata de mejorar la marca y subir todo lo posible en el ranking internacional.
Estoy muy contento porque me voy a encontrar a antiguos rivales que ya conozco y con los que competí en su día. A algunos de ellos los conocí en mi primer Campeonato de Europa en otras distancias y ahora me los encuentro en esta. Ya en su día hablamos de pasarnos con el tiempo a la distancia mítica del maratón. Ellos ya llevan un tiempo y me sacan ventaja, yo decidí estirar todo lo posible en las distancias anteriores para ahora dar el salto con la madurez atlética que debía adquirir.
Vamos pues a una cita en la que ya estoy empezando a saborear el gusto por la competición. Es una sensación muy especial, sensación que ya no tenía y que ahora vuelvo a encontrarme. Es algo parecido a cuando después de la Noche de Reyes, un niño se levanta corriendo y va al Árbol o al Belén a por sus regalos y a ver que le han traído los reyes. Espero que entendáis con este ejemplo como estoy… Si me vieseis comprobaríais la sonrisa que tengo en la cara.
¡Vamos a por ello!
Hemos puesto mucha ilusión en la preparación de este maratón, han sido muchos los sacrificios que hemos hecho, muchos entrenamientos imposibles, con ciclogenesis incluidas, entrenamientos durísimos y con bastantes problemas añadidos, que aunque tratamos de evitar, siempre aparecen: virus, dolencias y otros menesteres que intentamos dejar atrás y que no aparezcan el día D a la hora H.
Para mis guías es su primera competición internacional. Están muy fuertes y creo que van a vivir una de las experiencias más bonitas de sus carreras deportivas. Por mi parte, daré todo lo que tengo y un poquito más. Cada día he ido asimilando todo el trabajo y ahora es el momento de plasmarlo en la carrera. Es mi segundo maratón y, poco a poco, voy haciéndome a la distancia. Aunque aún me queda mucho por mejorar, vamos en la línea correcta.
Pero el maratón es una prueba en la que además hay que tener suerte y que ese día las cosas te salgan. Todo el trabajo debe salir en un día y tiene que ser ese exactamente.
Vamos a Londres con la intención de disfrutar, de competir y de hacer una buena carrera. La lista de participantes no es muy larga pero si espectacular, me refiero a mi categoría. Tienen todos unas marcas tremendas y la mía es de las últimas, así pues se trata de mejorar la marca y subir todo lo posible en el ranking internacional.
Estoy muy contento porque me voy a encontrar a antiguos rivales que ya conozco y con los que competí en su día. A algunos de ellos los conocí en mi primer Campeonato de Europa en otras distancias y ahora me los encuentro en esta. Ya en su día hablamos de pasarnos con el tiempo a la distancia mítica del maratón. Ellos ya llevan un tiempo y me sacan ventaja, yo decidí estirar todo lo posible en las distancias anteriores para ahora dar el salto con la madurez atlética que debía adquirir.
Vamos pues a una cita en la que ya estoy empezando a saborear el gusto por la competición. Es una sensación muy especial, sensación que ya no tenía y que ahora vuelvo a encontrarme. Es algo parecido a cuando después de la Noche de Reyes, un niño se levanta corriendo y va al Árbol o al Belén a por sus regalos y a ver que le han traído los reyes. Espero que entendáis con este ejemplo como estoy… Si me vieseis comprobaríais la sonrisa que tengo en la cara.
¡Vamos a por ello!
martes, 24 de diciembre de 2013
Más que una San Silvestre
Este año he tenido la suerte de encontrarme con dos excelentes personas. Se trata, ni màs ni menos, que de mis dos guías: David Magan y Anvi Criado. El primero es natural de La Puebla de Montalban y el segundo, aunque es urdeńo, vive en La Puebla y es pueblano como el que más. El caso es que, por estas circunstancias, he tenido el honor de ser invitado a su gran San Silvestre.
La ilusión de ir a correr esta prueba me hizo realizar unos entrenamientos bastante buenos para coger algo de chispa en las piernas y tambien me sirvió para coger un trancazo considerable. Toda la semana con fiebre y una bronquitis aguda no iba a suponer mi renuncia a estar allí con mi amigos. La carrera se disputaba el sábado a las 4:40 de la tarde y yo el jueves andaba aún con fiebre. Mira que sienta mal no poder estar al cien por cien, pero peor no poder ir!
Vino a buscarme mi amiga Yolanda a Talavera y partimos hacia La Puebla con mucha ilusión y ganas de darlo todo, como se suele decir. Cuando llegué zona de la carrera no me imaginaba la que me tenían preparada los amigos de los Runners San Miguel y prácticamente todo el pueblo.
Pronto escuché al speaker anunciar mi presencia, lo que empezó a darme vergüenza, prefiero pasar desapercibido, no me siento nada del otro mundo. Estaba todo preparado, así que nos pusimos a calentar y dimos una vuelta por el circuito para hacerme una idea . El circuito se presentaba bastante rápido y eso me animó más aún.
El encargado de llevarme por las calles de tan bonita localidad era el gran David Magan. Una vez más prefirió llevarme a mi que ganar en su pueblo, además se inscribió como no local para no optar a ningún premio como local. Anvi, por su parte, salió a disputar la carrera con los otros runners y con el gran Montero.
Se dio la salida y aunque lo hicimos en primera linea, todavía nos queda mucho por mejorar y creo que es la vez que me ha dado más miedo. David se paró, pues la gente salió disparada y él no se atrevió a seguir por precaución. Al final nos arrollaron . Hay que salir más rápido y sin miedo le dije a la postre, pero ya lo ensayaremos bien.
En la segunda o tercera curva volvimos a tener otro gran problema y es que había uno o dos coches en medio de la calle, se hizo un tapón y me tuve que parar en seco y a la velocidad que íbamos… En fin, que desistí de correr hasta pillar una recta.

El ganador de la carrera absoluta fue David Salinero. Pero lo bueno, vino después. Los runners me hicieron entrega de su traje de competición en un acto emocionante en el que además el alcalde me obsequio con una caja de mazapanes que no os podéis imaginar lo buenos que están. En fin, muerto de vergüenza , pero con el gran cariño que me mostró todo el pueblo, guardaré este recuerdo en mi corazón como uno de los tesoros que me ha dado este deporte.
martes, 22 de octubre de 2013
III Media Maratón Popular de Castilla-La Mancha
En algunas ocasiones ya he hablado de la figura de los guías de atletismo para ciegos totales. Siempre he intentado dar una visión desde el punto de vista tanto deportivo como del ser humano a este respecto.
Este fin de semana mis actuales guías, Antonio Vicente Criado y David Magán, Anvi y el Coleta para los amigos, iban a saber en qué consiste la figura del guía.
Para los que no lo sepáis, la cuestión no se basa sólo en entrenar algún día de la semana o asistir a una carrera un dominguete. La cosa va más allá cuando se trata de dejar tu casa y a tu familia durante todo un fin de semana y dedicarte en exclusiva a, en este caso, mi persona.
Me cuesta encontrar guías con la calidad que necesito, pero aún más me cuesta encontrarlos con ese espíritu altruista que la figura representa. Anvi y David representan todos estos valores. Así me lo han demostrado en este viaje. Tenían algo a su favor y es que uno es urdeño y otro pueblano y esto ya es un rasgo de su categoría y valor.
Sí amigos, pues hay que tener mucho valor y decisión para llevar corriendo atado con una cuerda jamonera a un ciego, por un circuito lleno de grietas, baches, badenes, con la gente que se cruza porque no saben que no ves…
De este viaje podría destacar mil y una anécdotas y no sé si sabría plasmar la esencia de lo que realmente queda. Estas líneas no son la crónica de una carrera, como me han pedido mis amigos, son la crónica de dos fantásticos atletas y mejores personas.
Una semana bastante mala para mí en la que tenía que volver a competir. Una vez más preparándome la maleta, una vez más saliendo de viaje hacia la competición, una vez más poniendo en marcha el chip competitivo: no hay dolor, todo está bien, vamos a disfrutar y a darlo todo. Esas son algunas de las consignas que debes poner en práctica, estés o no lesionado, con catarro o con una mala situación circunstancial, es decir, positivo al cien por cien.
Así salí de Talavera con la buena compañía de mi padre hacia La Puebla de Montalbán, en busca de mis dos amigos. Al llegar, un buen café nos hizo compartir unos maravillosos minutos para que mi padre conociese a estos fenómenos. Pronto nos dispusimos para ir en busca de la ayuda inestimable de mi amiga Yolanda y así partimos de tierras toledanas en busca de la Media Maratón de Ciudad Real. Llegamos al fantástico hotel que nos ofreció la organización y fuimos a estirar las piernas, coger el dorsal y ver algo del circuito. Pronto, Anvi se percató de los problemas que íbamos a tene: calles muy estrechas, badenes agrietados y un recorrido que transitaba zigzagueando por las calles de la ciudad en su mayor parte. Bueno, no pasa nada, hemos venido a reventar y lo vamos a hacer.
Después de la cena, tuvimos tiempo de reírnos y charlar tirados en sendos colchones mientras al fondo la tele- tonta hablaba de qué sé yo. Preparamos las mochilas y decidimos que el kilómetro y medio que había hasta la salida lo haríamos de calentamiento y así saldríamos directamente cambiados desde el hotel.
Eran las 4 de la mañana y el sueño profundo del que gozaba se vio interrumpido por la necesidad imperiosa provocada por la excesiva hidratación. Solucionado el percance e intentando hacer el mínimo ruido posible para no despertar a mis amigos, me dispuse de nuevo a entregarme a los brazos de Morfeo. A la mañana siguiente el bueno de David, me comenta que si oyó mi paseo nocturno y nos sirvió para las primeras risas del día.
Tenemos tiempo y desayunamos tranquilamente, yo unas buenas tostadas con aceite y mermelada, Anvi con su zumito, plátano y demás viandas y el gran David cuidándose como siempre, napolitana de chocolate y croissant gigante.
Con los deberes hechos, como manda la tradición, nos cambiamos y salimos hacia la salida de la carrera. El día no es tan frío como lo pintaban, el ambiente y los corredores van poblando las calles de esta bonita localidad manchega.
Nos colocamos en la primera fila para el pistoletazo de salida después de unas progresiones y de ver que efectivamente el terreno no era lo ideal para nosotros.
La primera mitad del recorrido la hice con Anvi y aunque intentábamos ir sobre 3:50 el km, cada vez que se estrechaba la carretera y venían las dificultades perdíamos unos segundos maravillosos. Hasta el kilómetro 10 íbamos sobre el tiempo previsto, aunque realizando esfuerzos extras en las rectas que presentaba el circuito y aunque fuesen cuesta arriba, ganábamos por ser en línea recta. Anvi tenía ganas de correr, pero yo no daba más y le dije que tirase sólo a meta que ya le tocaba al gran David.
A David hay que pararle los pies, porque tiene una fuerza que te lleva aunque sea “arrastras”. Hicimos unos kilómetros muy buenos bajando incluso de 3:50, pero al llegar a Miguelturra volvimos a tener problemas con las calles y en uno de esos vaivenes caí a plomo al torcer una calle con pendiente y mi maltrecha pierna se quejó bastante. Después se nos cayó la botella de agua y tuvimos que dar un puntito más de positividad.
Empiezan las cuestas allá por el kilómetro 18 y empezamos a remontar y a adelantar a todos los que nos pasaron en el pueblo y el gran David se vino arriba y ya me sacó todo lo que pudo. Muy fuertes íbamos hasta que a 700 m. de la llegada volvieron los problemas, nos metimos por el desvió del maratón, dimos la vuelta frenando en seco y metí el pie en una boca de riego, alcantarilla o qué sé yo. La llegada al estadio se me hizo eterna con tantos zig-zag y teniendo para colmo que subir un escalón antes de entrar en la pista.
Llegué mareado y el tiempo no reflejaba la carrera que habíamos hecho. Aún así hicimos récord de España bajando en dos segundos la marca anterior.
Después vino lo mejor, unas buenas migas manchegas con su huevo frito, revuelto cazurro y unas buenas palmeras de chocolate para rematar.
Seguimos camino a Valencia, seguimos sumando y sobre todo, seguimos aprendiendo y compartiendo vivencias increíbles.
Este fin de semana mis actuales guías, Antonio Vicente Criado y David Magán, Anvi y el Coleta para los amigos, iban a saber en qué consiste la figura del guía.
Para los que no lo sepáis, la cuestión no se basa sólo en entrenar algún día de la semana o asistir a una carrera un dominguete. La cosa va más allá cuando se trata de dejar tu casa y a tu familia durante todo un fin de semana y dedicarte en exclusiva a, en este caso, mi persona.
Me cuesta encontrar guías con la calidad que necesito, pero aún más me cuesta encontrarlos con ese espíritu altruista que la figura representa. Anvi y David representan todos estos valores. Así me lo han demostrado en este viaje. Tenían algo a su favor y es que uno es urdeño y otro pueblano y esto ya es un rasgo de su categoría y valor.
Sí amigos, pues hay que tener mucho valor y decisión para llevar corriendo atado con una cuerda jamonera a un ciego, por un circuito lleno de grietas, baches, badenes, con la gente que se cruza porque no saben que no ves…
De este viaje podría destacar mil y una anécdotas y no sé si sabría plasmar la esencia de lo que realmente queda. Estas líneas no son la crónica de una carrera, como me han pedido mis amigos, son la crónica de dos fantásticos atletas y mejores personas.
Una semana bastante mala para mí en la que tenía que volver a competir. Una vez más preparándome la maleta, una vez más saliendo de viaje hacia la competición, una vez más poniendo en marcha el chip competitivo: no hay dolor, todo está bien, vamos a disfrutar y a darlo todo. Esas son algunas de las consignas que debes poner en práctica, estés o no lesionado, con catarro o con una mala situación circunstancial, es decir, positivo al cien por cien.
Así salí de Talavera con la buena compañía de mi padre hacia La Puebla de Montalbán, en busca de mis dos amigos. Al llegar, un buen café nos hizo compartir unos maravillosos minutos para que mi padre conociese a estos fenómenos. Pronto nos dispusimos para ir en busca de la ayuda inestimable de mi amiga Yolanda y así partimos de tierras toledanas en busca de la Media Maratón de Ciudad Real. Llegamos al fantástico hotel que nos ofreció la organización y fuimos a estirar las piernas, coger el dorsal y ver algo del circuito. Pronto, Anvi se percató de los problemas que íbamos a tene: calles muy estrechas, badenes agrietados y un recorrido que transitaba zigzagueando por las calles de la ciudad en su mayor parte. Bueno, no pasa nada, hemos venido a reventar y lo vamos a hacer.
Después de la cena, tuvimos tiempo de reírnos y charlar tirados en sendos colchones mientras al fondo la tele- tonta hablaba de qué sé yo. Preparamos las mochilas y decidimos que el kilómetro y medio que había hasta la salida lo haríamos de calentamiento y así saldríamos directamente cambiados desde el hotel.
Eran las 4 de la mañana y el sueño profundo del que gozaba se vio interrumpido por la necesidad imperiosa provocada por la excesiva hidratación. Solucionado el percance e intentando hacer el mínimo ruido posible para no despertar a mis amigos, me dispuse de nuevo a entregarme a los brazos de Morfeo. A la mañana siguiente el bueno de David, me comenta que si oyó mi paseo nocturno y nos sirvió para las primeras risas del día.
Tenemos tiempo y desayunamos tranquilamente, yo unas buenas tostadas con aceite y mermelada, Anvi con su zumito, plátano y demás viandas y el gran David cuidándose como siempre, napolitana de chocolate y croissant gigante.
Con los deberes hechos, como manda la tradición, nos cambiamos y salimos hacia la salida de la carrera. El día no es tan frío como lo pintaban, el ambiente y los corredores van poblando las calles de esta bonita localidad manchega.
Nos colocamos en la primera fila para el pistoletazo de salida después de unas progresiones y de ver que efectivamente el terreno no era lo ideal para nosotros.
La primera mitad del recorrido la hice con Anvi y aunque intentábamos ir sobre 3:50 el km, cada vez que se estrechaba la carretera y venían las dificultades perdíamos unos segundos maravillosos. Hasta el kilómetro 10 íbamos sobre el tiempo previsto, aunque realizando esfuerzos extras en las rectas que presentaba el circuito y aunque fuesen cuesta arriba, ganábamos por ser en línea recta. Anvi tenía ganas de correr, pero yo no daba más y le dije que tirase sólo a meta que ya le tocaba al gran David.
A David hay que pararle los pies, porque tiene una fuerza que te lleva aunque sea “arrastras”. Hicimos unos kilómetros muy buenos bajando incluso de 3:50, pero al llegar a Miguelturra volvimos a tener problemas con las calles y en uno de esos vaivenes caí a plomo al torcer una calle con pendiente y mi maltrecha pierna se quejó bastante. Después se nos cayó la botella de agua y tuvimos que dar un puntito más de positividad.
Empiezan las cuestas allá por el kilómetro 18 y empezamos a remontar y a adelantar a todos los que nos pasaron en el pueblo y el gran David se vino arriba y ya me sacó todo lo que pudo. Muy fuertes íbamos hasta que a 700 m. de la llegada volvieron los problemas, nos metimos por el desvió del maratón, dimos la vuelta frenando en seco y metí el pie en una boca de riego, alcantarilla o qué sé yo. La llegada al estadio se me hizo eterna con tantos zig-zag y teniendo para colmo que subir un escalón antes de entrar en la pista.
Llegué mareado y el tiempo no reflejaba la carrera que habíamos hecho. Aún así hicimos récord de España bajando en dos segundos la marca anterior.
Después vino lo mejor, unas buenas migas manchegas con su huevo frito, revuelto cazurro y unas buenas palmeras de chocolate para rematar.
Seguimos camino a Valencia, seguimos sumando y sobre todo, seguimos aprendiendo y compartiendo vivencias increíbles.
jueves, 10 de octubre de 2013
Aprendiendo el camino
Siempre lo busqué, siempre lo tuve ahí, siempre con su presencia rondándome la cabeza.
Esperando, haciéndome digno de gozar de su presencia. Ahora por fin, después de más de cuatro años de preparación atlética, ya te tengo cerca. Ya puedo empezar a beber de tu fuente, puedo saludar al alba con el rodaje perfecto, disfrutar de las interminables repeticiones kilométricas en forma de series. Vaciarme poco a poco en las largas tiradas dejándome un resquicio de mi pensamiento para sobreponerme y notar de nuevo el subidón de la carrera, justo después de haber agonizado unos instantes antes.
Puedo escuchar y sentir como mi corazón va ajustando sus ritmos cada día, ralentizándose, bajando su frecuencia, adaptándose a la distancia mítica.
Puedo sentir cada mañana el silencioso grito de mis huesos pidiendo clemencia y al mismo tiempo siento que lo que quieren es justo lo contrario. Deseo de esforzarse de nuevo, toda la maquinaria en perfecta sincronía engrasándose y poniéndose de nuevo a las órdenes de un deseo llamado MARATÓN.
Un día más, una nueva ilusión, mil vivencias en cada kilómetro que recorres con los tuyos.
Gran camino el de los héroes de los 42.195 m.
Esperando, haciéndome digno de gozar de su presencia. Ahora por fin, después de más de cuatro años de preparación atlética, ya te tengo cerca. Ya puedo empezar a beber de tu fuente, puedo saludar al alba con el rodaje perfecto, disfrutar de las interminables repeticiones kilométricas en forma de series. Vaciarme poco a poco en las largas tiradas dejándome un resquicio de mi pensamiento para sobreponerme y notar de nuevo el subidón de la carrera, justo después de haber agonizado unos instantes antes.
Puedo escuchar y sentir como mi corazón va ajustando sus ritmos cada día, ralentizándose, bajando su frecuencia, adaptándose a la distancia mítica.
Puedo sentir cada mañana el silencioso grito de mis huesos pidiendo clemencia y al mismo tiempo siento que lo que quieren es justo lo contrario. Deseo de esforzarse de nuevo, toda la maquinaria en perfecta sincronía engrasándose y poniéndose de nuevo a las órdenes de un deseo llamado MARATÓN.
Un día más, una nueva ilusión, mil vivencias en cada kilómetro que recorres con los tuyos.
Gran camino el de los héroes de los 42.195 m.
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